miércoles, 24 de diciembre de 2025
lunes, 8 de diciembre de 2025
Donde aquí es ningún lugar
Whenever I'm along with you
You make me feel like I'm home again
Whenever I'm done with it was with you
You make me feel like I'm young again.
¿Música? Suspiró y sacó el disco de los Counting
Crows y lo puso en la grabadora que estaba donde había estado la anterior
grabadora.
Step out the front door like a ghost
into the fog where no one notices
the contrast of white on white
Suspiró, y del primer cajón sacó una pelota. La rebotaba en
la puerta sin ganas. Un tuc
tuc sonaba en todo el cuarto, insistentemente.
And in between the moon and you
the angels get a better view
of the crumbling difference
between wrong and right
Comenzó a arrojar la pelota con más fuerza. TUC TUC en todo
el cuarto. Camina hasta la puerta sin agarrar el rebote, que le pega a la
pierna izquierda. Toma la perilla de la puerta justo cuando una lágrima le resbala
por la cara y golpea el suelo sin hacer ruido. No gira la perilla.
Where? I don't know.
-
¿Estás seguro? - Oye una voz detrás de él
-
¿Otra vez tú? ¿No tienes algo mejor que hacer que
venir a molestarme? - le contesta enojado
-
La verdad no. Además, tú me llamaste. ¿Cómo irme
si me llamas?
-
Yo no te llamé, estás pendejo. - se voltea, dándole
la espalda a la puerta, solo para ver lo que ya conoce: su cara, su cuerpo,
hablando con él. Ya no es sorpresa.
-
Claro que sí. Pero si quieres me voy.
-
Lárgate.
-
…
-
…
-
Adiós, entonces - dice resignado
-
¡Espera!
-
¿Si? - irónico
-
Jamás me has dicho quién eres, por qué te
pareces a mí y eso
-
¿Volvemos a lo mismo? Ya sabes quién soy. El
espejo de tu vida, tu hermano oculto, tu polo opuesto. Soy la persona qué más
te conoce y me tratos como a un ladrón
-
¿Por qué carajos hablas con metáforas?
-
¿Por qué carajos rompiste la grabadora?
-
No te metes en mi vida.
-
Soy tu vida. No puedo no meterme. Talvez algún
día lo entiendas.
-
¡Jamás lo haré!
-
¡No seas pendejo! -grita llenando todo el
cuarto- ¿Por qué crees qué no tienes ventanas? ¿Por qué tus pinches cajones no
aparecen un periódico? ¿Por qué no puedes oír las noticias por la radio? Estás
en una cárcel, y lo más irónico es qué tú tienes la llave ... Pero no tienes
valor
-
No necesito nada del exterior. Aquí tengo todo
lo que deseo. Y hasta más de lo que pudiera querer.
-
¿Quién carajos te lava el cerebro? -susurra, y después,
con volumen normal- ¿Cuántas veces ye he visto llorar? ¿Cuántas veces te he
visto caminar de un lado a otro, viendo la puerta de reojo y apretando el puño
para que el instinto no te traicione? ¿Cuántas veces haz hecho pedazos los
platos que aparecen del cajón? ¿Cuántas veces?
- No tengo porqué darte explicaciones -dice en voz
baja, mientras se sienta en la cama.
Why? I don’t know
-
No es necesario, yo las sé. ¿Qué conoces afuera
de este cuarto?
-
Todo el mundo. Lo conozco todo.
-
Mentira. “Sabes” lo que es el sol, a qué
distancia está, para qué es útil afuera, pero no lo conoces. No sabes cómo
lastima al verlo de frente, no sabes que se siente una comezón en la cara al
levantarla, no sabes a qué huelen los pastos después de una lluvia, no sabes
que textura tiene el pelambre de un perro, no sabes qué se siente que te golpee
el viento de otoño. No conoces algo más que la soledad. No sabes lo bien que
huelen las mujeres, no conoces lo bello de sus ojos, sus curvas tan intensas,
sus caricias tan finas…
-
Conozco a las mujeres, sé todo sobre ellas…
-tartamudea indeciso.
-
¡No sabes un carajo! ¡Ver un dibujo de una mujer
mostrando sus genitales en una enciclopedia y masturbarse con esa imagen no es
conocer a una mujer! ¡Es mucho más complejo que eso! ¡Hay cosas que jamás
comprenderías en una mujer!
-
¿Por qué me dices todo esto?
-
¡Para que salgas! Allá afuera está todo lo que
tienes curiosidad por ver en realidad. Una pinche foto no te muestra cuan
impresionante puede ser un edificio de 200 metros de alto. Tampoco te muestra
cómo pasa un carro de carreras a 300 kilómetros por hora frente a ti. Tampoco
te dice qué se siente la lluvia fría, ni lo bello de un amanecer. No te dice
cómo suena el mar, cómo quema la nieve, cómo huele una flor. ¿Qué pasa con las
flores que salen del cajón? Las tocas, las ves, pero si las hules se van,
desaparecen. ¿Y aquella vez que deseaste un perrito? ¿Cómo apareció? En una
plancha de corcho, muerto y listo para ser diseccionado. ¡Muerto! ¿Y qué si
esos pinches libros están mal? ¿No tienes dudas por comprobar si realmente
detrás de esa puerta están las cosas que dice la enciclopedia? ¿De qué tienes
miedo? ¿A la frustración? ¿A que no sea el paraíso prometido? Es el riesgo que
tienes que correr.
Round here, we always stand up straight
Round here, somethings radiates
-
Aquí vivo bien… No me hace falta nada… Estoy
bien…
-
Tienes razón, si no quieres cambiar, si no has querido
cambiar en 17 años, no voy hacerte cambiar hoy. Solo te voy a preguntar una
cosa. ¿Cuánto mide tu habitación?
-
Tres por cuatro, tal vez más -responde un poco desconcertado.
-
Como 12 metros cuadrados. ¿Te imaginas? Doce
metros cuadrados. El planeta en el que vives ha de tener unos… Tu debes saber,
has leído tanto.
-
Como unos 500 millones de kilómetros cuadrados.
-
¡Quinientos millones! ¡Híjoles, no has de
terminar de conocerlo en toda la vida! Es asombroso. Y pensar que tu tienes 17
años de vida y solo conoces 12 metros cuadrados de los 500 millones de
kilómetros cuadrados. Ha de ser deprimente. Y frustrante.
Round here, we’re carving out our names
Round here, we all look the same
Round here we talk just like lions
But we sacrifice like lambs
Round here she’s slipping through my hands
-
No estoy de humor para tus ironías.
-
¡Claro que no! Con esa música hasta dan ganas de
suicidarse. Es tan divertida como un funeral en domingo. En fin, diviértete en
tus doce metros cuadrados, porque creo que ya nada tengo que hacer aquí.
-
¿Ya te vas?
-
Así es.
-
¿Quieres que cambie de música? Puedo poner algo
como…
-
¡Adiós!
-
¡Espera! ¡Regresa! -y el eco de las paredes de
ladrillo le devuelven el grito.
Decepcionado y triste calla la música y se queda parado
frente a la grabadora, viendo de reojo la perilla dorada de la puerta. Una lágrima
silenciosa resbala por su cara y golpea uno de sus zapatos. La música inicia de
nuevo con una melodía suave, antigua, tal vez hasta triste. Suspira y se limpia
la nariz con la manga. Abre el tercer cajón y saca un plato de sopa de
lentejas. Ríe y lo cierra de una patada.