lunes, 8 de diciembre de 2025

Donde aquí es ningún lugar

 

Chica atractiva sosteniendo un vaso de bebida embriagante, desnuda bajo un vestido muy ligero, al estilo art nouveau, como si estuviera en un cuento para antes de morir

El color rojo de la luz a través de las comisuras de la puerta la indicaban que atardecía y pensó en poner un poco de música. The Cure estaría ideal para el momento y su love song terminaría de llenar el cuarto. Abrió la cajita donde estaba el disco compacto y un rayo de luz proveniente de su foco de 60 watts en el techo le mostró una gama completa de colores en la cara posterior del disco. Lo puso y escuchó.
También le dio hambre. Abrió el tercer cajón y sacó un plato con sopa de pasta y tortitas de atún, y lo cerró. Lo abrió otra vez para tomar su cocacola bien fría. Sentose en la cama y comenzó a comer.

Whenever I'm along with you
You make me feel like I'm home again

Cortó un poco de tortita de atún con el tenedor y se la llevó a la boca, masticando dos veces para después tragar. Un trago de refresco. Otro cacho de atún, masticar dos veces y tragar. Al tercer bocado, ya lo iba a tragar pero esperó. Miró a su alrededor, las paredes de ladrillo y no vio nada fuera de lo normal. Masticó más veces. Muchas. Sí, le gustaba el sabor a atún y la cocacola, también le gustaba ese refresco. Quiso probar de la sopa de pasta, pero de la comida solo quedaban migajas. Resopló y bebió otro poco de refresco, pero ... Nada, tampoco había refresco.
Enojado, arrojó con fuerza los trastes a la pared y el ruido de los pedazos hechos añicos opacaron por un momento la música.

Whenever I'm done with it was with you
You make me feel like I'm young again.

Miró con odio a la grabadora que tocaba el disco, tomándola con ambas manos, la alzó sobre su cabeza y la estrelló al suelo. Después saltó a la cama y comenzó a llover amargamente.
Cuando despertó en la noche (¿madrugada?), no se veía luz por las comisuras de la puerta y hacía un poco de frío. Ya no tenía sueño. Abrió el segundo cajón y sacó un libro de pastas blancas. Le aburrió y sacó otro. También aburrido, algo sobre la vida migratoria de las langostas africanas. Los dos libros juntos fueron a dar al rincón de la habitación. Abrió el tercer cajón y sacó un vaso de agua, lo bebió sin respirar y arrojó el vaso bien al rincón, haciéndose añicos.

¿Música? Suspiró y sacó el disco de los Counting Crows y lo puso en la grabadora que estaba donde había estado la anterior grabadora.

Step out the front door like a ghost
into the fog where no one notices
the contrast of white on white

Suspiró, y del primer cajón sacó una pelota. La rebotaba en la puerta sin ganas. Un tuc tuc sonaba en todo el cuarto, insistentemente.

And in between the moon and you
the angels get a better view
of the crumbling difference
between wrong and right

Comenzó a arrojar la pelota con más fuerza. TUC TUC en todo el cuarto. Camina hasta la puerta sin agarrar el rebote, que le pega a la pierna izquierda. Toma la perilla de la puerta justo cuando una lágrima le resbala por la cara y golpea el suelo sin hacer ruido. No gira la perilla.

I walk in the air between the rain,
through myself and back again
Where?
I don't know.

-          ¿Estás seguro? - Oye una voz detrás de él

-          ¿Otra vez tú? ¿No tienes algo mejor que hacer que venir a molestarme? - le contesta enojado

-          La verdad no. Además, tú me llamaste. ¿Cómo irme si me llamas?

-          Yo no te llamé, estás pendejo. - se voltea, dándole la espalda a la puerta, solo para ver lo que ya conoce: su cara, su cuerpo, hablando con él. Ya no es sorpresa.

-          Claro que sí. Pero si quieres me voy.

-          Lárgate.

-         

-         

-          Adiós, entonces - dice resignado

-          ¡Espera!

-          ¿Si? - irónico

-          Jamás me has dicho quién eres, por qué te pareces a mí y eso

-          ¿Volvemos a lo mismo? Ya sabes quién soy. El espejo de tu vida, tu hermano oculto, tu polo opuesto. Soy la persona qué más te conoce y me tratos como a un ladrón

-          ¿Por qué carajos hablas con metáforas?

-          ¿Por qué carajos rompiste la grabadora?

-          No te metes en mi vida.

-          Soy tu vida. No puedo no meterme. Talvez algún día lo entiendas.

-          ¡Jamás lo haré!

-          ¡No seas pendejo! -grita llenando todo el cuarto- ¿Por qué crees qué no tienes ventanas? ¿Por qué tus pinches cajones no aparecen un periódico? ¿Por qué no puedes oír las noticias por la radio? Estás en una cárcel, y lo más irónico es qué tú tienes la llave ... Pero no tienes valor

-          No necesito nada del exterior. Aquí tengo todo lo que deseo. Y hasta más de lo que pudiera querer.

-          ¿Quién carajos te lava el cerebro? -susurra, y después, con volumen normal- ¿Cuántas veces ye he visto llorar? ¿Cuántas veces te he visto caminar de un lado a otro, viendo la puerta de reojo y apretando el puño para que el instinto no te traicione? ¿Cuántas veces haz hecho pedazos los platos que aparecen del cajón? ¿Cuántas veces?

-         No tengo porqué darte explicaciones -dice en voz baja, mientras se sienta en la cama.

Maria says she’s dying
through the door, I hear her crying
Why? I don’t know

-          No es necesario, yo las sé. ¿Qué conoces afuera de este cuarto?

-          Todo el mundo. Lo conozco todo.

-          Mentira. “Sabes” lo que es el sol, a qué distancia está, para qué es útil afuera, pero no lo conoces. No sabes cómo lastima al verlo de frente, no sabes que se siente una comezón en la cara al levantarla, no sabes a qué huelen los pastos después de una lluvia, no sabes que textura tiene el pelambre de un perro, no sabes qué se siente que te golpee el viento de otoño. No conoces algo más que la soledad. No sabes lo bien que huelen las mujeres, no conoces lo bello de sus ojos, sus curvas tan intensas, sus caricias tan finas…

-          Conozco a las mujeres, sé todo sobre ellas… -tartamudea indeciso.

-          ¡No sabes un carajo! ¡Ver un dibujo de una mujer mostrando sus genitales en una enciclopedia y masturbarse con esa imagen no es conocer a una mujer! ¡Es mucho más complejo que eso! ¡Hay cosas que jamás comprenderías en una mujer!

-          ¿Por qué me dices todo esto?

-          ¡Para que salgas! Allá afuera está todo lo que tienes curiosidad por ver en realidad. Una pinche foto no te muestra cuan impresionante puede ser un edificio de 200 metros de alto. Tampoco te muestra cómo pasa un carro de carreras a 300 kilómetros por hora frente a ti. Tampoco te dice qué se siente la lluvia fría, ni lo bello de un amanecer. No te dice cómo suena el mar, cómo quema la nieve, cómo huele una flor. ¿Qué pasa con las flores que salen del cajón? Las tocas, las ves, pero si las hules se van, desaparecen. ¿Y aquella vez que deseaste un perrito? ¿Cómo apareció? En una plancha de corcho, muerto y listo para ser diseccionado. ¡Muerto! ¿Y qué si esos pinches libros están mal? ¿No tienes dudas por comprobar si realmente detrás de esa puerta están las cosas que dice la enciclopedia? ¿De qué tienes miedo? ¿A la frustración? ¿A que no sea el paraíso prometido? Es el riesgo que tienes que correr.

Round here, we always stand up straight
Round here, somethings radiates

-          Aquí vivo bien… No me hace falta nada… Estoy bien…

-          Tienes razón, si no quieres cambiar, si no has querido cambiar en 17 años, no voy hacerte cambiar hoy. Solo te voy a preguntar una cosa. ¿Cuánto mide tu habitación?

-          Tres por cuatro, tal vez más -responde un poco desconcertado.

-          Como 12 metros cuadrados. ¿Te imaginas? Doce metros cuadrados. El planeta en el que vives ha de tener unos… Tu debes saber, has leído tanto.

-          Como unos 500 millones de kilómetros cuadrados.

-          ¡Quinientos millones! ¡Híjoles, no has de terminar de conocerlo en toda la vida! Es asombroso. Y pensar que tu tienes 17 años de vida y solo conoces 12 metros cuadrados de los 500 millones de kilómetros cuadrados. Ha de ser deprimente. Y frustrante.

Round here, we’re carving out our names
Round here, we all look the same
Round here we talk just like lions
But we sacrifice like lambs
Round here she’s slipping through my hands

-          No estoy de humor para tus ironías.

-          ¡Claro que no! Con esa música hasta dan ganas de suicidarse. Es tan divertida como un funeral en domingo. En fin, diviértete en tus doce metros cuadrados, porque creo que ya nada tengo que hacer aquí.

-          ¿Ya te vas?

-          Así es.

-          ¿Quieres que cambie de música? Puedo poner algo como…

-          ¡Adiós!

-          ¡Espera! ¡Regresa! -y el eco de las paredes de ladrillo le devuelven el grito.

Decepcionado y triste calla la música y se queda parado frente a la grabadora, viendo de reojo la perilla dorada de la puerta. Una lágrima silenciosa resbala por su cara y golpea uno de sus zapatos. La música inicia de nuevo con una melodía suave, antigua, tal vez hasta triste. Suspira y se limpia la nariz con la manga. Abre el tercer cajón y saca un plato de sopa de lentejas. Ríe y lo cierra de una patada.


Distrito Federal, México; 06 de septiembre 1998