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domingo, 14 de marzo de 2021

borrador cuatro

Esqueleto negro sobre fondo blanco dentro de un cuento para antes de morir


Con dos millones de luciérnagas convertidas en una tormenta eléctrica y aplastando moléculas de oxígeno con las descargas eléctricas sobre las rocas, Sarmos nació.

Emergió de entre los hongos putrefactos que crecían a un costado de un árbol viejo. Emergió como los poderosos, desnudo y con esa mirada profunda de tiempos futuros.

Devorando todo a su paso vivió los siguientes 16 días. Destruyendo montañas enormes, arrancando ancestrales árboles desde su raíz y masticando ciervos con sus dientes de mármol pulido por lustros de viento y lluvia.



1 de Octubre de 2011

Mitla, Oaxaca

jueves, 29 de octubre de 2020

Reflexión en vidrio curvo

dama con guante blanco vista a través de una reflexión en lo que parece un vidrio curvo, vestido rosa y cabello recogido dentro de los cuentos para antes de morir



Iniciamos con la parte de la distancia, tenemos que considerar que las distancias son siempre relativas porque

porque una distancia se genera desde el punto de vista del observador hasta el punto en el que alcanzan tus sueños una vez observado t o d o el panorama se puede generar un pequeño mapa conceptual de lo que tú estás tratando de hacer.

Es entonces cómo te das cuenta que existe una vasta llanura, qué existe tanto espacio entre tú y aquellos ojos......que no tienes ni la más remota idea de cómo vas a salvarlo

Te preguntas será acaso que no lo podría hacer,
te preguntas también cuánto tiempo me llevará,
te preguntas cómo lo lograré
te haces muchas preguntas
y consideras que sería conveniente ir respondiéndolas
mientras vas caminando hacia ese punto lejano y distante que tú consideras tu objetivo
punto y aparte
Continúas, sigues caminando, sigues avanzando por esa vasta llanura, por ese vasto desierto y solamente ves una niebla e s p e s a
que por cierto no es más, no está más que en tus ojos y a veces pareces perdido -te sientes así- y crees que no vale la pena seguir, crees que te detienes, crees que se te obstruye el camino pero te sientas un momento luego lugar dices porque no,     porque no he de seguir,
        porque no podría avanzar más y te levantas y continúas con tu camino.

(sin fecha)

martes, 5 de julio de 2016

Olvidar


afiche art nouveau indicando que se puede y debe olvidar en los cuentos para antes de morir


Divertimentos fiscales, absurdas tonterías. ¿Cuántas veces pasamos dormidos por la luz de la agonía? No tenemos conciencia, y el calendario es el único que nos queda.
Creo que he olvidado dónde quedó aquella canción que relataba la historia de la noche mientras veíamos correr nuestras vidas frente a nuestros ojos. Ni siquiera puedo recordar aquella cerveza fría como laguna, fría como 3 de la mañana, fría como manos aferradas a un volante bajo el hotel de mil estrellas.
He olvidado hasta los acúfenos rondando la habitación mientras sonaba música de literatura, leíamos canciones recién paridas por las bocinas y podíamos observar el planeta entero con los ojos cerrados.
Tampoco recuerdo libros de etanol, canciones a kilómetros por hora, pintura naranja odiándome por manchas blancas, jurando que nunca lo recordarías de nuevo y pidiendo a Baco que siempre hubiera una primera vez, que nunca llegara otra primera vez.
Seguro he olvidado que debí haberte recordado lo que debías olvidar. Seguro habrás olvidado igual que yo. Tanto tiempo y aún sigo olvidando lo que había olvidado olvidar.
Hasta he olvidado que ya había olvidado todo esto. Solo pido que te acuerdes de recordar todos estos recuerdos.

31 de Julio de 2007.
El Terrero, Colima.

sábado, 15 de mayo de 2010

Polvo de estrellas



¿Que sucede cuando no tienes cohesión? Claro, sales disparado en todas direcciones, infiltrándote en las más curiosas situaciones. Te despedazas en miles de pequeñas particulas, como polvo cósmico. Pero la supernova para después, aún no es tiempo.
Simplemente viajas en todas direcciones a la vez, y dejas que tus pensamientos sean más grandes que tu, que el magnetismo que te mantenía unido se vuelva una especie de licuadora.
"Así que, estás hecho pedazos, ¿eh?"
Bueno, pues avanzas tan rápido que la teoría de la relatividad se vuelve obsoleta y vuelves por ti, cada vez antes, cada vez más temprano.
"¿Ya cuantos eres?"
Y eres todos pero no coagulas en ninguno. Aquella persona extraviada en el súper, o la que se cayó en plena explanada de la escuela en el recreo, o la otra que se quedó observando la luna de queso después de hacer el amor en el asiento trasero de un Valiant 76. Pero no, tampoco estás ahí. Sigues viajando por días y días.
Y el polvo estelar comienza a aplicar la teoría relativa pero de lugar. Te alejas tanto que tiendes a estar de nuevo en el mismo lugar.
"¿Pero estás lejos, no?"
Te fragmentas como una gigantesca constelación. ¿Que pasa si te ves desde otro lado, de otro planeta? Te vuelves otra constelación. Pasas del gigantesco oso al estúpido idiota parado en la esquina. Y así son millones de años.
Pero cuando ya estás marinado y listo para afrontarlo, comienza la ebullición. Comienzas a perforar termómetros con saña y demencia. Comienzas a botar tapas y matar lagartijas. Tu supernova te espera, lista para darte tu merecido merecido.
La ebullición te presiona los tímpanos y te araña la piel. Te aplasta, te amasa, te anuda. Te mete poco a poco en los espacios que deja el corcho de tu vino tinto a 12 grados. Mayor compresión. Hasta que es casi inevitable el estallido. Pero solo hasta entonces, te voltea a ver con esa mirada burlona y la sonrisa cínica y destructiva en sus labios. Claro, el dolor es insoportable.
Y entonces piensas -¿piensas?- que todo eso para qué. ¿Para qué quieres estar convertido en una masa viscosa y maloliente a mitad de tu mísera existencia? ¿Qué de divertido tiene estar aplastado contra el vidrio, contra el asfalto, contra la lámina caliente y doblada de tu auto recién chocado y con las llantas aún girando, mirando al cielo? ¿No preferirías tomar una piña colada recostado sobre un pasto tan verde que ni sus ojos pudieran compararse? ¿Ser de verdad polvo estelar? ¿Mirarte a ti mismo desde un lugar tan alto que sólo creas que eres tu?
Bue... entonces ajustas bien el nudo a tu cuello y pateas la silla en la que estás parado.



Colima, Col.
15 de Mayo de 2010.

miércoles, 3 de junio de 2009

Carroña



Portando mis trajes negros, zapatos y corbata,
atravieso tu piel superflua y delgada,
destruyo tu jaula y libero los sentidos.

Mi vista destruye los hechizos que portabas tú.
Se rompe el circuito que con esfuerzo has construido,
y en un santiamén desaparece el halo
en que estabas envuelta a profundidad.

Confundidas las miradas, tan llenas de preguntas,
incompletas y angustiadas en mi mente oscura.
¿Buscando de nuevo? Jamás a encontrar.
En la maraña de pensamientos habrá que empezar.

Cuando nazca de nuevo, si es que lo habré de hacer,
naceré en animal, tan poderoso y hermoso
que un miedo negro y desconocido se apoderará de ti.
Sabrás de la angustia, el terror, la tristeza y el furor.

Soñarás con mis garras perforando tu piel,
desgarrando cada músculo de tu cuerpo,
mis mandíbulas pulverizando tus huesos,
mis ojos destruyendo los tuyos sin piedad.

Beberé tu sangre con gozo y júbilo
disfrutando gota a gota de tu muerte,
carne putrefacta bajo el sol de medianoche,
y tu húmeda morada bajo la tierra
clamará con sedienta ansia el féretro
que habrá de llevarte a mi infierno.




27 de Septiembre de 2000.
Colima, Col.

domingo, 3 de agosto de 2008

Irodim

Dedicado a Vanessa

Era hermoso. Con su pelaje suave y colorido, café claro y unas franjas grises que lo hacían parecerse a un tigre en pequeño. Verónica lo amó desde el primer momento en que lo vio, cuando llegó en su cajita de cartón café, haciendo ruido, gruñendo y rascando la caja.
Su novio, sonriente de que le hubiera gustado el regalo, portó una sonrisa de oreja a oreja, orgulloso de su acierto. Pero se esfumó toda su alegría, cuando Verónica le cerró la puerta en las narices, ya que necesitaba tiempo y paciencia para alimentar al animalillo, hacerle un lugar apropiado para dormir, jugar con él, y todas esas atenciones. Mismas que no podría darle si él estaba ahí.
Inmediatamente lo bautizó. Irodim. Jamás supo por qué lo bautizó así. Esa palabra le rebotó en la cabeza desde que lo vio. En fin, el nombre era lo de menos, porque el pobre animalillo debía tener hambre. ¿Qué comería? Tal vez era carnívoro, por que cuando gruñía, mostraba unos colmillos poderosos y afilados. Dejó la cajita en la mesita de la sala y corrió a la cocina. Jamón, tocino y un cachito de pierna de pollo que su hermanito debió haber dejado de la comida, algunas horas atrás. Regresó y vio la cajita volcada, y ya sin el animalito.
¡Demonios! Ahora faltaba que se perdiera en la sala, apenas de que se lo habían regalado. Lo llamó "bishito, bishito". Reflexionó… no era un gato en miniatura, mas bien parecía un hámster con colmillos y garritas. ¿Cómo se les llama a los hámsters con colmillos y garritas? Puso un cachito de jamón, de tocino y de pollo en la alfombra; se preparó con la funda de una almohada y esperó pacientemente parada sobre la mesita de la sala. A los quince minutos no se había oído nada aún. "A lo mejor y ni tiene hambre". Pero justamente, como si le estuviera leyendo el pensamiento, se escuchó un ruido debajo del sillón más próximo a ella. Verónica se puso alerta y se acercó a la orilla de la mesita para brincar sobre él en cuanto lo viera.
Irodim asomó la cabecilla por debajo del sillón. Salió cautelosamente y bordeó la orilla del sillón hasta llegar a otro. Verónica se quedó asombrada al verlo caminar: se movía como una pequeña pantera al acecho de su presa, y su diminuta cola se mantenía rígida como palo. Irodim le sacaba la vuelta al alimento, y una vez que casi completó el círculo alrededor del jamón, se agazapó. Alzó la vista y dio un salto enorme para caer sobre la comida y devorarla con fruición. Verónica se quedó perpleja y tardó en reaccionar para atrapar al animalillo. Dio un brinco y cayó sobre él, con la funda cubriéndolo. El animalillo, asustado, comenzó a defenderse con sus garritas y antes de que Verónica pudiera depositarlo de nuevo en la cajita, ya había desecho la funda de la almohada. Consiguió una caja más grande y resistente para mudarlo y le dio el resto de la comida. Al parecer sí era carnívoro.
Verónica durmió con cierta aprensión esa noche, jamás pudo explicarse ese sentimiento.

En las noticias se hacía referencia al cruel asesinato de una muchacha en su propia casa. Se hacía mención de una pelea con su novio, problemas con pandillas del barrio, y un periódico hacía una suposición de un crimen satánico. En lo que sí concordaban todas las agencias informativas era en la saña y violencia con la que se había cometido en delito. La muchacha se había encontrado destrozada, con marcas de objetos punzocortantes por todo el cuerpo, y con porciones de su anatomía faltantes. Hasta parecía que la hubiera atacado un enorme tigre hambriento. Su nombre era Verónica.

31 de Agosto de 2002
¿Colima, Col?